El 7 de mayo de 2026, en Lausana, la presidenta del COI Kirsty Coventry cerró una puerta que el trail running llevaba años intentando entreabrir. Nada de deportes de todo el año, nada de disciplinas de verano, dijo sobre el programa de los Juegos de Invierno de los Alpes Franceses 2030: solo nieve y hielo. Cross country, ciclocrós, gravel y trail running se quedaban fuera de esa vía, que Sebastian Coe, presidente de World Athletics, lleva más de una década defendiendo como oportunidad para dar presencia africana a unos Juegos de Invierno que nunca la han tenido.
Coventry no cerró la puerta del todo. Dejó Salt Lake City 2034 como posibilidad, y remitió la decisión de fondo a un grupo de trabajo sobre el programa olímpico. Pero la vía que de verdad importa para quien corre trail no era esa. Es Brisbane 2032, y ahí la decisión sobre el programa inicial se espera antes de que acabe 2026 o a principios de 2027. Meses, no años.
Esa decisión, hasta ahora, no giraba en torno al trail running: giraba en torno a qué deportes añadidos entraban en el programa de Brisbane 2032 en general. Un análisis académico publicado en The Conversation en 2023 situaba entre los favoritos al cricket, el lacrosse, el netball, el squash, el surf y el skate, todos con ventaja de recorrido olímpico reciente o tirón declarado en Australia; el trail running no aparecía en esa lista, y la cobertura posterior, ya en 2025, lo seguía contando entre más de una docena de candidaturas, junto a softbol, flag football o pickleball.
Pero ese marco ya no vale. El 13 de agosto de 2026, el grupo de trabajo del programa olímpico del COI fijó cómo se elegirán las disciplinas candidatas para Brisbane 2032: cada federación internacional con disciplinas ya incluidas en el contrato de la ciudad anfitriona puede proponer una disciplina adicional, y solo una. El trail running deja de competir con el cricket o el lacrosse por un hueco de deporte añadido. Compite dentro del atletismo, por la única propuesta que World Athletics puede llevar a la mesa, y en unos Juegos que el COI quiere más pequeños: Coventry ya ha anticipado que no espera ver en Brisbane los 36 deportes de Los Ángeles 2028.
La vía de World Athletics es una sola plaza. Hay otra, menos transitada: desde junio de 2026, los comités organizadores pueden proponer hasta cuatro disciplinas adicionales, también dentro de deportes que ya son olímpicos, si asumen su coste. Si el comité de Brisbane podría usarla para el trail no está aclarado.
Trailhead Media llegó a escribir, en febrero de 2026, que el trail estaba oficialmente en la lista corta para Brisbane. Pero el COI no ha publicado ninguna lista de disciplinas candidatas, y mientras no la haya, “preseleccionado” es una lectura de prensa, no un hecho consumado.
Y ahí está, quizá, una razón de por qué el trail nunca ha sido favorito: todavía no está claro qué “trail running” es exactamente el que se está negociando. La puerta principal la tiene World Athletics, y a día de hoy no hay ningún anuncio público de qué disciplina piensa proponer. Pero el trail que se está negociando lo diseñan también actores que no se sientan en esa mesa.
TR2032, World Athletics y Golden Trail: tres frentes que en realidad son dos
Tres actores distintos llevan meses trabajando el terreno olímpico para el trail running, y ninguno habla en nombre del deporte entero. Pero no son tres carriles separados: se cruzan entre sí más de lo que parece a primera vista.
Trail Running 2032, la campaña australiana que resulta que ya está dentro de la ITRA
Iniciada a mediados de 2022 y lanzada oficialmente en marzo de 2023, la Trail Running 2032 Campaign nació de la Asociación de Trail de Queensland (TRAQ), que sigue figurando como su primer apoyo. No la creó ninguna federación internacional ni ninguna marca. Apenas tiene eco en la prensa especializada europea, y menos aún en la española.
Pero no es tan independiente como parece. Mike Duggan, su fundador y expresidente de TRAQ, es hoy miembro del comité directivo de la ITRA y dirige ahí mismo la campaña olímpica global de la asociación. La propia web de TR2032 lista a la ITRA como su único apoyo internacional, y según Trailhead Media la campaña trabaja con World Athletics y con el COI. Ninguna marca figura entre sus apoyos declarados: las marcas empujan por su cuenta y en paralelo, como Merrell, que en 2024 envió cartas de respaldo a World Athletics, al COI y al comité de Brisbane 2032.
Es la vía más reciente de las tres, y en la práctica funciona como el brazo de base de la candidatura de la ITRA.
World Athletics empuja el trail. Su presidente empuja otra cosa
Sebastian Coe lleva más de una década defendiendo que el cross country vuelva al programa olímpico. En noviembre de 2025 se lo explicó a Associated Press: lo quiere en los Juegos de Invierno, como vía para dar presencia africana a unos Juegos que nunca la han tenido. En esa misma entrevista confirmó su asiento en el grupo de trabajo del COI que revisa el programa. Del trail no dijo una palabra.
El empuje del trail dentro de World Athletics no viene de Coe. Viene de la coalición que organiza el Mundial combinado de trail y montaña: la WMRA, la ITRA y la IAU. En 2025 esa coalición llevó a unos 70 países a Canfranc, frente a menos de 50 en la primera edición, disputada en Tailandia en 2022 tras aplazarse un año por la covid. Esa coalición quiere trail en Brisbane. Sebastian Coe, presidente de World Athletics, lleva una década defendiendo el cross country, y la federación no ha dicho qué propondrá. Si el cross country opta a la misma plaza, el trail tendrá que ganársela dentro de casa.
Para quien corre, la diferencia importa. Si algún día hay clasificación olímpica de trail, no saldrá de una decisión personal de Coe. Saldrá de quien gane ese pulso interno. Y ahora mismo, el aficionado que sigue las declaraciones de Coe sigue la pista equivocada.
Golden Trail, con un director que ya ha dicho para qué sirve la serie — y un rival directo al que le está ganando la partida
Golden Trail World Series no es un organismo deportivo. Es un circuito propiedad de Salomon (y por tanto de Amer Sports, su matriz), dirigido por Greg Vollet, en la marca desde 2010. En una entrevista con el boletín Trailmix, en noviembre de 2023, Vollet declaró que la serie no gana dinero: existe para dar a Salomon credibilidad y liderazgo en el trail. La cuenta que la justifica, según él mismo, es que la marca mantiene alrededor del 30% del mercado de trail y espera captar esa misma proporción de cada corredor nuevo que el circuito atraiga. Es una declaración de parte, sin auditoría independiente que la respalde.
Desde su lanzamiento en 2018, Golden Trail le ha quitado terreno real a su rival más directo, la Skyrunner World Series de la International Skyrunning Federation. Según ha documentado la prensa especializada en skyrunning, la irrupción de Salomon dejó a la ISF descolocada y sin parte de sus mejores atletas, algunos de ellos con contrato con la propia Salomon. La misma presión viene por el otro lado: el respaldo de World Athletics a la WMRA y al WMTRC tampoco ha ayudado a la proyección de la ISF.
Salomon empuja abiertamente la candidatura olímpica del trail, y Golden Trail ya ensaya el formato que podría usarse. Sus carreras utilizan cada vez más un diseño en «flor»: bucles técnicos cortos que confluyen en un punto central, pensados, según el propio Vollet, para caber en una carrera de dos horas que funcione en televisión.
En abril de 2025, Salomon firmó además una alianza plurianual con Warner Bros Discovery Sports Europe para retransmitir y promocionar el circuito. Advance, la matriz de Ironman y socia de UTMB, llegó a tener el 8% de esa misma Warner Bros Discovery, aunque en junio de 2025 vendió 100 millones de acciones y bajó al 3,97%. Con la compra de WBD por Paramount Skydance pactada y todavía pendiente de cierre por un litigio, ese vínculo entre los dos circuitos “rivales” tiene fecha de caducidad.
La genealogía dual de la que se habla más abajo no es un empate estático: un lado le está ganando terreno al otro, en atletas y en visibilidad, y Golden Trail forma parte de esa presión igual que la vía federativa.
Ninguna de las tres vías es “la” oficial, pero tampoco son tan independientes entre sí como sugieren sus siglas: TR2032 es, en la práctica, la campaña de la ITRA, y la ITRA es socia de World Athletics en el Mundial combinado. Desde agosto de 2026, además, el trail ya no compite por un hueco entre docenas de deportes: su vía principal es una sola plaza dentro de World Athletics. Y si el cross country opta a ella, el rival real del trail no es el cricket ni el lacrosse: es la disciplina que el propio presidente de World Athletics lleva una década defendiendo.
El maratón resolvió esto en 1921. El trail, un siglo después, sigue sin resolverlo
El maratón lleva comparándose consigo mismo desde hace un siglo: 42,195 kilómetros, la misma distancia desde Londres 1908, ratificada por la IAAF en 1921. Cualquier maratón homologado en cualquier parte del mundo es comparable en distancia con cualquier otro. El trail running no tiene ese punto de partida. Un “50K” de trail puede tener 1.500 metros de desnivel o 4.000. No hay reloj que resuelva esa diferencia sin un sistema de corrección detrás, y ese vacío técnico es exactamente el hueco que las entidades privadas llenaron con negocio, no con institución, mientras las federaciones llegaban tarde a un deporte que llevaba décadas funcionando sin ellas.
La consecuencia no es solo técnica. España la vive, sin exagerar, como dos federaciones distintas peleándose por el mismo terreno, y la razón de fondo tiene un siglo de historia: hay dos genealogías internacionales del deporte de montaña que nunca se han fusionado. Una es la de World Athletics, con la WMRA, cuyo Trofeo Mundial reconoció el Congreso de la IAAF en 2002, y la ITRA como socias. La otra es la del alpinismo: la UIAA, reconocida por el COI desde 1995, que integró en 2016 a la International Skyrunning Federation. La FEDME, la federación española de deportes de montaña, celebró esa integración en su momento como un espaldarazo institucional para el trabajo que llevaba años haciendo.
Esa doble genealogía explica algo muy concreto: por qué, en España, el mismo conflicto que se libra a escala mundial entre dos familias institucionales distintas se reproduce, en miniatura, entre dos federaciones que ni siquiera cuelgan de la misma rama.
La palabra «montaña» aparece en las dos familias, y eso es justo lo que confunde: las carreras de montaña de la WMRA cuelgan del atletismo; el skyrunning, del alpinismo. Las dos familias cuelgan del COI, pero solo la del atletismo tiene el trail entre sus disciplinas. Los circuitos privados no cuelgan de ninguna.
| Actor | Qué es | Cuelga de | Qué organiza |
|---|---|---|---|
| World Athletics | Federación internacional de atletismo | COI | Supervisa el Mundial combinado de trail y montaña |
| WMRA | Asociación internacional de carreras de montaña | World Athletics (socia) | Copa del Mundo WMRA; ranking mundial de montaña |
| ITRA | Asociación internacional de trail (2013) | World Athletics (socia) | Índice de rendimiento; campaña olímpica TR2032 |
| IAU | Asociación internacional de ultrarunners | World Athletics (socia en el Mundial combinado) | Mundiales de trail hasta 2019; coorganiza el Mundial combinado |
| RFEA | Federación española de atletismo | World Athletics (miembro) | Campeonato de España de trail; selección para el Mundial |
| FCA | Federación catalana de atletismo | RFEA | Trail Running Series y copas catalanas |
| UIAA | Federación internacional de montañismo y escalada | COI (desde 1995) | En carreras, a través de la ISF |
| ISF | Federación internacional de skyrunning | UIAA (Unit Member desde 2016) | Skyrunner World Series |
| FEDME | Federación española de deportes de montaña y escalada | UIAA e ISF (miembro) | Competiciones oficiales de carreras por montaña |
| FEEC | Federación catalana de montaña | UIAA e ISF (miembro) | Copa Catalana de Curses per Muntanya |
| UTMB World Series | Circuito de una empresa: familia Poletti e Ironman (Advance) | Ninguna federación | Circuito mundial; UTMB Index |
| Golden Trail | Circuito de Salomon (Amer Sports) | Ninguna federación | Golden Trail World Series, con acuerdo de distribución con Warner Bros Discovery |
| World Trail Majors | Alianza de carreras (nueve en su lanzamiento, en 2023) | Ninguna federación | Puntuación de élite y premios comunes |
| Spartan Trail | Empresa | Ninguna federación | Spartan Trail World Championship |
Fuentes: World Athletics, UIAA, ISF, FEEC, FEDME, RFEA, iRunFar, AUTRA y los comunicados de cada circuito; detalle en el apartado de fuentes. Consultado septiembre 2026.
World Athletics ya escribió en 2017, con la WMRA y la ITRA, una definición común del deporte: la Regla 57 de su reglamento. Solo obliga a su propia familia. La FEDME, la FEEC, la ISF y los circuitos privados no están sometidos a ella, y en España los tribunales han limitado lo que la RFEA puede organizar como trail. Es autoridad sobre una parte del deporte, no un dueño.
RFEA y FEDME: tres sentencias, dos ganadores y ningún final
No hay una sentencia sobre si el trail running le pertenece a la RFEA o a la FEDME. Hay tres, de dos tribunales distintos, y ninguna le da todo a nadie.
La primera es la que importa menos en la prensa pero más en Derecho: el 16 de diciembre de 2021, la Sección 6ª de la Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional desestimó el recurso de apelación (27/2020) presentado por varias federaciones autonómicas de montaña contra la resolución del Consejo Superior de Deportes que había reconocido el trail running como especialidad de la RFEA en 2018. El fallo fue claro: trail running y carreras por montaña no son modalidades idénticas, y por tanto no hay colisión con la norma que impide que exista más de una federación española por modalidad deportiva. Esa resolución no fue recurrida y es firme. La RFEA ganó ese pleito de forma definitiva.
Pero la victoria tiene trampa. El criterio no es un umbral numérico sino la dirección: para la Audiencia, las carreras por montaña van hacia arriba, y por eso exigen altitud e inclinación; el trail de la RFEA discurre por caminos del entorno de la montaña, sin tener la cima como objetivo. Esa definición reduce de facto el terreno que le queda a la RFEA: buena parte de las carreras reales que se corren en España, con un puerto o una cima como objetivo declarado, encajan mejor en la definición de “carreras por montaña” que en la de “trail running” tal como la delimitó la Audiencia Nacional. La RFEA ganó la etiqueta; no necesariamente ganó las carreras.
Una semana después, el mismo tribunal resolvió con idéntico razonamiento la segunda sentencia: un recurso distinto, presentado directamente por la FEEC (no una federación autonómica de otra comunidad, sino la propia federación catalana de montaña) contra los mismos estatutos de la RFEA. Perdió con el mismo argumento. Es la prueba de que el conflicto catalán no es solo un pulso de calendarios paralelos: la FEEC ya llevó esta pelea a los tribunales por su cuenta, y también la perdió.
La tercera no contradice a las anteriores: les pone un número. El 31 de marzo de 2022, el Juzgado Central de lo Contencioso-Administrativo nº 5 resolvió el procedimiento ordinario 51/2018 (presentado por la Federación Aragonesa de Montañismo, con adhesión de Navarra, Euskadi, Andalucía y la propia FEDME) declarando que la modificación de los estatutos de la RFEA para incluir el trail running “no se ajusta a Derecho” en la medida en que invade el terreno regulado por la FEDME: cualquier carrera por el medio natural de al menos 21 km y 1.000 m de desnivel positivo, con las dos condiciones a la vez, pasa a ser competencia de las federaciones de montañismo. Traducido al calendario: la Marató Pirineu, con sus 42 km y 2.800 m de desnivel, queda del lado de montaña; un trail de 18 km y 1.100 m de desnivel, o uno de 25 km y 800 m, no. La RFEA respondió con un comunicado alegando que la resolución no era firme, porque quedaba plazo de apelación. Alberto Ayora, entonces presidente de la FEDME, valoró la sentencia como “muy favorable” para el conjunto de federaciones de montaña autonómicas, y precisó que esa resolución, a diferencia de las anteriores, todavía no era firme.
No consta en ninguna fuente pública accesible una resolución definitiva del recurso contra esa tercera sentencia en los años posteriores. Cuatro años después de la sentencia de marzo de 2022, el estado del proceso sigue siendo opaco incluso para quien lo busca activamente. Eso, en sí mismo, dice más sobre el problema que cualquier veredicto: ni los tribunales españoles han cerrado esta discusión, y el corredor que se inscribe en una carrera de 25 km con 1.200 m de desnivel no tiene manera de saber qué federación tendrá la última palabra sobre su carrera. Hasta que haya una resolución firme, la única respuesta escrita que tiene quien se inscribe está en el reglamento de la propia prueba: qué federación la homologa y qué licencia exige para puntuar.
FCA y FEEC corren por separado
Cataluña ya perdió su propio pleito directo contra la RFEA, como queda dicho arriba. Pero además reproduce el mismo conflicto sin necesidad de más sentencias, simplemente organizando dos temporadas en paralelo que nunca se cruzan.
La Federació Catalana d’Atletisme organiza su propio circuito de trail (Trail Running Series, Copa Catalana de Trail Promoción, Copa Masters de Trail) como una de las vías hacia la selección española que la RFEA lleva al Mundial de World Athletics. La Federació d’Entitats Excursionistes de Catalunya tiene su origen en 1920, un siglo antes de que la FCA tuviera siquiera una especialidad de trail. Organiza en paralelo su 24ª Copa Catalana de Curses per Muntanya para la temporada 2026, con su propio reglamento, sus propios campeonatos y su propio circuito de verticales, sin conexión alguna con el circuito de atletismo ni con el Mundial oficial.
La misma frontera legal e institucional que separa a RFEA de FEDME a nivel estatal se replica en Cataluña sin que nadie tenga que ir a juicio para comprobarlo: dos calendarios, dos reglamentos, dos campeonatos de Cataluña, y cero solapamiento formal entre ellos. Y la FEEC no es una federación sin proyección internacional: fue la primera federación deportiva catalana admitida en un organismo internacional, la UIAA, y hoy figura también como miembro de la ISF, la federación mundial del skyrunning. Pero ese asiento está en la genealogía equivocada. Si el trail llega a unos Juegos Olímpicos, llega como disciplina del atletismo: para el trail, el interlocutor del COI es World Athletics, y World Athletics tiene un solo miembro en España, la RFEA. La FCA llega a esa mesa a través de ella; la FEEC, pese a un siglo organizando carreras de montaña en Cataluña, no llega de ninguna manera.
Quién paga el diseño: Advance, Amer Sports y un ingeniero con un algoritmo
Detrás de las federaciones que pelean por la legitimidad institucional hay marcas que financian directamente el diseño del deporte, y sus cifras son mucho más fáciles de verificar que cualquier sentencia.
Desde 2021, una asociación entre la familia Poletti (fundadores del UTMB) e Ironman Group controla la UTMB World Series. Ironman, a su vez, pertenece a Advance, un holding privado de la familia Newhouse que también es dueño de Condé Nast y tiene participación en Reddit y, ya reducida, en Warner Bros Discovery. Advance compró Ironman a la china Wanda Sports Group: acuerdo en marzo de 2020, cierre en julio de ese mismo año, 730 millones de dólares en efectivo. Golden Trail World Series la controla Salomon, marca de Amer Sports, que en 2025 facturó 6.566 millones de dólares (un 27% más que el año anterior), con Salomon superando por primera vez los 2.000 millones en ventas dentro del grupo. Ninguna de las dos es una organización deportiva: Advance es un grupo de medios que compró un negocio de eventos, y Amer Sports, un fabricante de ropa y calzado que usa un circuito de carreras como herramienta de marca. Si la cuenta que hace su director es la real, Golden Trail no necesita dar beneficio: su cuenta de resultados es la cuota de mercado que Salomon ya tiene y la que espera captar de cada corredor nuevo.
El sistema que mide el nivel de los corredores en ambos circuitos tiene un origen todavía más pequeño: un solo ingeniero. Didier Curdy desarrolló a principios de los años 2010 el algoritmo que dio lugar al índice de rendimiento de la ITRA. En abril de 2020, Michel Poletti, cofundador del UTMB, dimitió de la presidencia de la ITRA. Cuando UTMB lanzó su propio circuito mundial en 2021, colaboró con Curdy, titular de la propiedad intelectual del algoritmo, y adoptó su método de cálculo: nació así el UTMB Index, heredero directo de la fórmula original. La ITRA, sin acceso ya a su propia herramienta histórica, tuvo que reconstruirla por ingeniería inversa; el resultado se parece al original, pero no es idéntico. El algoritmo que mide el rendimiento de los corredores en el circuito UTMB sigue vinculado, así, a la empresa que fundaron los Poletti.
Esto no es solo anécdota de archivo. Muchos organizadores ya exigen una puntuación mínima para poder inscribirse: Transgrancanaria solo da dorsal de élite a quien alcanza el 100% de los puntos ITRA de su distancia, y el UTMB Index es requisito de acceso a algunas pruebas del circuito UTMB. El índice no mide solo nivel deportivo, filtra el acceso. Si World Athletics diseña el sistema de clasificación para Brisbane 2032, la vara ya está elegida sobre el papel: World Athletics reconoce el índice de la ITRA como su ranking oficial de trail. La paradoja es que esa vara oficial es la reconstruida por ingeniería inversa, mientras el algoritmo original vive en el UTMB Index, propiedad de la alianza UTMB-Advance. En montaña clásica existe además una tercera vara, el ranking de la WMRA, público desde 2021. Ninguna de las tres se diseñó para repartir plazas olímpicas, y la que asuma ese papel decidirá, en la práctica, quién puede clasificarse.
Nada de esto es abstracto para quien corre. La Salomon Ultra Pirineu, en Bagà, lleva el nombre de una marca en las tres distancias, y las ha repartido entre circuitos rivales. Tras integrarse la prueba en la empresa Spartan Trail, la Ultra (100 km) y la Marató (42 km) puntuaban en 2022 y 2023 para el Spartan Trail World Championship; en 2017 y 2018, la Ultra fue cita de la Skyrunner World Series, de la ISF. La Mitja (21 km) compite aparte, en el Golden Trail España y Portugal, de Salomon. El editor de esta revista corrió la Marató en 2024, atraído por la fama de la prueba, sin saber bajo qué circuito competía. En el arco de meta no aparecía un solo logotipo de Spartan y, según la ficha de la ITRA, ese año la Marató ya no figuraba en ningún circuito. Una misma carrera puede cambiar de circuito de un año a otro, y quien se inscribe no tiene por qué enterarse.

Chesang: el antidopaje ya era único; la información, no
Cada circuito gestiona su propio antidopaje, con su propio presupuesto y su propia cobertura. Lo fácil es culpar de todo a esa fragmentación. Un caso concreto enseña que el fallo está en otra parte.
UTMB World Series invirtió en 2024 un mínimo de 100.000 € en un programa con la International Testing Agency: alrededor de 100 controles repartidos por todo el circuito, sistema propio de reglamento conforme al código WADA, y formación para atletas y equipos. Es, hasta la fecha, el compromiso económico más explícito y verificable de cualquiera de los circuitos privados. Golden Trail no publica cifras comparables. Tampoco World Trail Majors, la alianza nacida en noviembre de 2023 con nueve carreras históricas, organizadas por quienes se quedaron fuera del UTMB World Series: desde el principio ha dejado claro que solo unifica puntuación de élite y reparto de premios entre sus miembros, nada de reglamento común ni de antidopaje compartido. Ni siquiera una alianza formada a propósito para tener más peso frente a UTMB ha querido estandarizar eso. El nivel de transparencia varía enormemente de un circuito a otro sin que ninguna autoridad centralizada lo exija — y aquí ni la falta de acuerdo previo lo explica: es una elección deliberada.
La keniana Esther Chesang dio positivo por triamcinolona acetónido el 20 de febrero de 2022, en un control durante el Campeonato Nacional de Cross de Kajiado. La Anti-Doping Agency of Kenya (ADAK) llevó el caso al Tribunal de Disputas Deportivas del país, que fijó la suspensión provisional con efecto desde el 11 de mayo de 2022. No se hizo pública hasta enero de 2023: ocho meses después, y cinco después de que Chesang ganara Sierre-Zinal, en agosto de 2022. Durante ese tiempo compitió y ganó pruebas internacionales de primer nivel mientras la sanción seguía sin publicarse. El Tribunal de Disputas Deportivas acabó sancionándola con cuatro años de inhabilitación. En la prueba masculina de esa misma edición de Sierre-Zinal, el también keniano Mark Kangogo fue descalificado tras dar positivo en la muestra tomada en esa misma carrera, y el título pasó formalmente al español Andreu Blanes, según confirmó la propia organización de la carrera. En la femenina, la organización hizo lo mismo en marzo de 2023: retiró el título a Chesang y lo declaró oficialmente de la suiza Maude Mathys, su cuarta victoria consecutiva en la prueba. Entre Sierre-Zinal y la publicación de la sanción había ganado también la Marató Pirineu, el 1 de octubre de 2022; la organización suspendió la clasificación femenina en enero de 2023 y proclamó después vencedora a Núria Gil.
El caso no demuestra que el trail necesite un antidopaje único. El código de la Agencia Mundial Antidopaje regía igual en Kenia que en Suiza, y allí sí funcionó: la muestra tomada en esa carrera acabó delatando a Kangogo. Con Chesang no podía funcionar: su infracción era de meses antes, y dio negativo en el control de ese día.
Lo que falló fue la circulación de la información. Una agencia nacional tenía el caso abierto al menos desde mayo. No lo publicó hasta enero, ocho meses después. Mientras tanto, ni Sierre-Zinal, ni la Ultra Pirineu, ni la propia federación keniana tenían el dato completo. Según el responsable de su equipo, Sierre-Zinal recibió un aviso informal el 6 de octubre, el mismo día en que la federación keniana la seleccionaba para el Mundial. Eso no depende de si el circuito es privado o federado. Depende de si algo obliga a difundir a tiempo lo que ya se sabe, y el Código Mundial Antidopaje solo obliga a publicar el caso una vez resuelto.
Para el corredor que compite detrás de una ganadora sancionada, el resultado es el mismo en cualquiera de los dos mundos: el podio se corrige meses después.
Quién diseña el trail de Brisbane, y quién se queda sin voto
Con todo esto sobre la mesa, la pregunta que el COI va a responder en los próximos meses no es solo si el trail running entra en Brisbane 2032. Es quién se queda con el poder de decir qué es el trail running a partir de esa fecha.
Ese poder no lo va a ejercer la FEEC, con un siglo de historia organizando carreras de montaña en Cataluña, porque no tiene asiento formal en la mesa. Tampoco lo va a ejercer, en solitario, la campaña de base australiana: ya está integrada en la ITRA, así que su voz cuenta como parte de la coalición federativa, no como un cuarto actor aparte. Si la vía del comité organizador llega a abrirse para el trail, sería, eso sí, el terreno natural de una campaña nacida en Queensland. La primera batalla, la de si el trail llega siquiera a proponerse, se libra dentro de esa coalición, con un presidente que lleva una década defendiendo otra disciplina. La vía comercial empuja desde fuera: Golden Trail y Amer Sports, con un director que ha admitido públicamente que la serie no da beneficios y existe para construir marca. Gobernar un deporte no entra en esa cuenta.
Ya no hay tres puertas para el trail olímpico. La principal la controla World Athletics; la del comité de Brisbane existe sobre el papel, y nadie ha dicho si se abrirá para el trail. Pero ni ganar la principal resuelve lo que de verdad importa: el circuito en el que compite el corredor, el índice que lo mide, la licencia que necesita y quién avisa si hay dopaje de por medio.
Ninguna de las vías representa, de forma directa, al corredor que se apunta a la Marató Pirineu o a la Copa Catalana un sábado de octubre. Y esa es la posición de Punto de Mira: la pregunta de si el trail running “merece” estar en los Juegos Olímpicos es la pregunta equivocada. La que importa es si el trail que llegue a Brisbane se va a parecer en algo al que corre la gente que paga la inscripción.
Y hay un dato que ya responde, en parte, a esa pregunta. Trailhead Media apunta que una hipotética carrera olímpica se disputaría probablemente en bucles de 8 a 12 kilómetros, y Golden Trail ya ensaya circuitos en «flor», pensados, según su director, para caber en dos horas de televisión. La Marató Pirineu tiene 42 kilómetros y 2.800 metros de desnivel positivo. Si el trail llega a Brisbane, es más probable que se parezca a esos bucles que a esa montaña.
El trail ha crecido sin dueño. Puede que en 2027 tenga uno, al menos para los Juegos. No hay ninguna garantía de que sea uno mejor.